El partido de vuelta

El partido de vuelta

Si algo ha trascendido del famoso partido de vuelta de ayer en Salvados, ha sido la mala suerte del CM del Fnac que, probablemente, desde el móvil, mientras veía la tele, creyendo estar en su cuenta personal, hacía una valoración del discurso de los seguidores de Podemos en Twitter, inclinando la balanza en su contra, en contra de Podemos, quiero decir.
No sabemos cuánto tardó en darse cuenta, quizá fueron sólo minutos, ya que una agencia anduvo muy avispada en decir algo como “Si necesitáis un CM, nosotros sí sabemos usar HootSuite”. Lo hizo en tono de gracia, pero fue la clásica gracia que sólo hace reír a quien la hace. Por otra parte, el CM del Fnac se disculpó por el error apenas fue consciente.
Probablemente pasado mañana, o incluso ya mañana, nadie se acordará de esto. Mejor así. Resulta difícil imaginar cómo, por un error, existen personas que reclaman un despido. Es cierto, es una metedura de pata, pero, ¿quiénes somos para decidir si una empresa privada despide o no a un empleado? ¿Quiénes somos para evidenciar su error? A veces, parece que las redes sociales otorgan al mundo mundial la autoridad moral de decidir quién se queda y quién se va en no importa qué situación.
Si nos ponemos a pensar, desde que existen las redes sociales, las instituciones, las empresas, los políticos o los artistas han dejado de ser esos entes lejanos para convertirse en vecinos de nuestra comunidad. Y eso es genial. O al menos, eso nos parece porque les hace más humanos, dejan de ser esos intocables para convertirse en personas de carne y hueso con los que podemos charlar si nos los encontramos en el ascensor.
La tarea del CM no es fácil, sobre todo de las grandes empresas o ayuntamientos, muy expuestos a todo tipo de quejas. No querríamos ser (o igual sí) los que manejasen las cuentas de, por ejemplo, las compañías telefónicas. ¿La receta para hacerlo bien? Probablemente esté en el arte de mezclar las dosis justas de ironía, felicidad e información añadiéndole un toque de ingenio. Muchos conoceréis algunas salidas del CM de Mercadona, del Ayto de Madrid o de quien fuera el CM de la Policía y que ahora está en Iberdrola. Chapau. Bravo por ellos. Pero bravo también por el del Fnac que ha mostrado el lado más humano, el de cometer un error e intentar corregirlo. No somos nadie para evidenciar su error y, detrás de esos 140 caracteres, también hay una persona, con su propia historia.

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